Perros que actuaron en la Guerra de Malvinas

Publicado por on may 20th, 2011 y archivado en Columnistas. Sigue las actualizaciones de esta noticia mediante RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta a esta noticia.

Por M.V. Alexis Bellezze.

 

 

 

La infantería de Marina de la Armada Argentina cuenta con el honor de haber destacado al Teatro de Operaciones perros de guerra durante la Gesta de Malvinas de 1982, contándose con numerosas actuaciones heroicas por parte de estos “soldados”.

Durante la defensa de Puerto Argentino, el Comando de la infantería de Marina decidió el envío de una sección de perros de guerra de la Base Naval Puerto Belgrano, con el fin de impedir infiltraciones de comandos británicos en el dispositivo defensivo propio.

Así fue que el 07 de abril de 1982, 18 perros de guerra de la dotación del Batallón de Seguridad de la Base Naval de Puerto Belgrano, a las órdenes del Teniente de Fragata de Infantería de Marina Miguel A. Paz fueron destacados a las Islas junto con un Guardiamarina Veterinario Jorge Robles, el Encargado de Sección Suboficial Segundo de Infantería de Marina Ernesto Franco y cada perro con su guía, un Soldado Conscripto.

La Sección Perros fue utilizada en defensa de la localidad, para protección de los puestos de comandos, centrales de comunicaciones y depósitos varios.

Luego del ataque del 1ro de abril se intensificaron las guardias nocturnas para impedir cualquier infiltración enemiga.

Los perros acompañados por sus guías, Soldados Conscriptos, formaban una pareja inseparable.

Después de cuatro o cinco días de los bombardeos británicos surgió un hecho curioso, la alarma más eficaz y segura ante los bombardeos, fundamentalmente aéreos, eran dadas por los aullidos de los peros anunciándolos mucho antes de la iniciación del ataque. Fue el mejor método de autenticación de alarma y el momento a partir del cual se tomaban las contramedidas.

También distinguían en general al personal de la Armada con respecto a las otras fuerzas con quienes eran especialmente agresivos, incluyendo también a los kelpers.

Hubo oportunidades en que salieron de la población en misiones de patrulla adelantada, pero fueron sólo casos puntuales para tareas específicas como la vigilancia del sistema de Rampa y Generador del misil Exocet que se montó como defensa costera ante los contínuos bombardeos nocturnos de la flota inglesa. Este sistema de armas, se mantuvo en el más alto secreto dentro de la localidad, durante el día en galpones altamente custodiado y de noche se movía sigilosamente hasta su lugar de lanzamiento. Todas estas maniobras fueron estrictamente custodiadas por la Sección de Perro de guerra las 24 horas.

En los últimos días de combate se decidió el envío de perros a primera línea y fueron tres las parejas enviadas; los Conscriptos Carlos Del Greco con Ñaro, Raúl Andicochea con Negro y Carlos Silva con Xuavia.

Negro y Ñaro fueron al frente por su bravura y valentía. Eran los mejores del batallón, porque participaban de todas las exhibiciones (desarme de enemigos, control de detenidos y saltos de altura). Xuavia porque era extremadamente celosa y guardiana.

Los machos lamentablemente desaparecieron en el fragor del combate entre el 13 y el 14 de junio. Todos los esfuerzos por encontrarlos fracasaron y se presumió que ambos murieron en combate porque nunca fueron hallados sus collares. De haber seguido con vida, su instinto y sensibilidad los hubiera traído de regreso.

Sólo regresó Xuavia. Estaba preñada cuando partió a Malvinas. La noche del 13 al 14 de Junio, luego de soportar un intenso bombardeo británico sobre las posiciones argentinas, Xuavia regresó junto a las tropas patriotas a Puerto Argentino pero repentinamente se separó y corrió hacia la negrura de la noche.

Varias horas después fue encontrada dándole calor con su cuerpo a un soldado argentino que estaba herido, que llevaron prontamente al hospital. De no haber sido por Xuavia ese soldado habría muerto congelado y desangrado. Luego del conflicto, la perrita regresó a su base y dio a luz a nueve cachorros.

De la dotación de Perros de Guerra de la Armada veteranos de Malvinas, el que superó a todos en longevidad. El más viejo, fue Vogel; un ovejero alemán nacido también en Puerto Belgrano. Luego de la Gesta de Malvinas, este can presidió todas las ceremonias de la unidad, luciendo en su capa la condecoración de Veterano de Guerra de Malvinas.

Al morir, el 1 de diciembre de 1991, fue enterrado en la Agrupación Perros de Guerra. Su tumba mira hacia las islas y es monumento en honor a todos los perros veteranos de guerra.

 

 

Fuente: EL Malvinense, 2007

 

 

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